dilluns, 17 d’abril de 2017

Evolució de les màquines d'escriure




1. Recordar la primera màquina d'escriure amb la mateixa intensitat que el primer petó.

2. Recordar l'última màquina d'escriure amb el mateix enyor que el primer amor.

3. Recordar el poema que parla d'elles.

1. Olivetti blava.

2. Brother blanca, elèctrica.

3. 'Underwood girls' de Pedro Salinas.


Underwood girls

Quietas, dormidas están,
las treinta redondas blancas.
Entre todas
sostienen el mundo.
Míralas aquí en su sueño,
como nubes,
redondas, blancas y dentro
destinos de trueno y rayo,
destinos de lluvia lenta,
de nieve, de viento, signos.
Despiértalas,
con contactos saltarines
de dedos rápidos, leves,
como a músicas antiguas.
Ellas suenan otra música:
fantasías de metal
valses duros, al dictado.
Que se alcen desde siglos
todas iguales, distintas
como las olas del mar
y una gran alma secreta.
Que se crean que es la carta,
la fórmula como siempre.
Tú alócate
bien los dedos, y las
raptas y las lanzas,
a las treinta, eternas ninfas
contra el gran mundo vacío,
blanco en blanco.
Por fin a la hazaña pura,
sin palabras sin sentido,
ese, zeda, jota, i…



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